Bitácora: Iniciaremos con un cuarteto londinense que registra el cansancio cotidiano en clave de rock hablado y ácido. Seguiremos con un productor electrónico que convierte siete años de silencio en una carta de amor colectiva al jazz. Después cruzaremos un siglo hacia Carelia, donde voces de cilindros de cera dialogan con una intérprete actual del kantele. Continuaremos con funk vodún del África occidental de los años setenta. Cerraremos con un ciclo de canciones íntimas, entre el piano clásico y el ambient nocturno.
Artista: DRY CLEANING
Disco: Secret Love
Sello: 4AD
Año: 2026

DRY CLEANING vuelve con Secret Love, publicado por 4AD en 2026 bajo la producción de Cate Le Bon. El cuarteto londinense —Florence Shaw, Tom Dowse, Nick Buxton y Lewis Maynard— gestó estas canciones entre salas de ensayo en Peckham, el estudio The Loft de Jeff Tweedy en Chicago y las sesiones finales en Black Box, en el valle del Loira. El resultado amalgama la paranoia reaganista del punk y el hardcore estadounidense de los ochenta con guiños a Keith Richards, el stoner rock, el no wave y el fingerpicking pastoral. La voz hablada de Shaw, calibrada con precisión milimétrica sobre los paisajes sonoros de la banda, dialoga con la tradición del spoken word que va de Laurie Anderson a Sue Tompkins. Si en discos anteriores el filo social era directo, aquí Shaw se convierte en una flâneuse cautelosa, una observadora que procesa el cansancio cultural contemporáneo antes que lo denuncia. El consumismo, la pérdida de privacidad y el malestar de la vida digital aparecen tratados con menor urgencia, pero con una ironía que asoma en temas como “The Cute Things” y “Joy”, burlas discretas a la obligación de la positividad. “Hit My Head All Day” examina identidades moldeadas por el marketing, mientras “Cruise Ship Designer” piensa las trayectorias humanas como fuerzas ajenas a la voluntad propia.
Artista: MARTYN
Disco: Music for Existing
Sello: 3024
Año: 2026

MARTYN retoma su alias tras siete años de silencio desde Voids, con Music for Existing, publicado este 2026 por su propio sello 3024. El productor holandés concibe el álbum como una carta de amor al acto comunitario de hacer música, apoyado en un elenco amplio de colaboradores: Duval Timothy, Lucinda Chua, Mark Cisneros, Mischa Porte, Cees Bruinsma y el poeta Musa Okwonga. La sensibilidad jazzística atraviesa el disco de forma libre, instintiva, desbordando en cada dirección sonora posible, en un gesto que es a la vez partida y regreso a casa para Martyn. En lugar de perseguir la novedad algorítmica, el proyecto privilegia la escucha atenta, la presencia y la construcción de una infraestructura humana alrededor de lo que se ama. Texturas acústicas y espíritu improvisado se entrelazan en piezas como “Phantom Jazz” o “Hypnotoxic Laser”, mientras “No One Plays The Game” suma la voz de Duval Timothy y “Musa at Erbil” incorpora la palabra hablada de Okwonga. El disco celebra lo que el propio Martyn describe como el acto radical de existir en el presente.
Artista: IIVANA MIŠUKKA & ARJA KASTINEN
Disco: Iivana Mišukka
Sello: Death Is Not The End
Año: 2026

El sello finlandés Death Is Not The End presenta este nuevo volumen dedicado a Iivana Mišukka (1861-1919), maestro del kantele en la Carelia fronteriza, documentado por el folclorista Armas Otto Väisänen en cilindros de cera grabados entre 1916 y 1917. Mišukka tocaba un kantele de 26 cuerdas usando solamente 14, con una técnica de punteo que mezclaba el antiguo canto rúnico con danzas y melodías más recientes llegadas de oriente y occidente. La compositora e intérprete Arja Kastinen retoma esas grabaciones frágiles, castigadas por el ruido, el volumen bajo y las velocidades inconsistentes propias de la cera, y las reconstruye consultando las notas de campo de Väisänen para restituir el tono y el tempo originales. Sobre esa base fantasmal, Kastinen superpone sus propias versiones, transcritas con minuciosidad casi arqueológica, generando una amalgama inquietante entre archivo y presente. El resultado es un diálogo a un siglo de distancia: la voz de un músico carelio desaparecido conversando con la kantelista que decidió no dejarlo morir del todo. La pieza documenta también la transición de la Carelia fronteriza, cuando el canto rúnico ancestral empezaba a ceder terreno frente a nuevas formas musicales.
Artista: ANTOINE DOUGBÉ ET T.P. ORCHESTRE POLY-RYTHMO
Disco: Antoine Dougbé et l’Orchestre Poly-Rythmo de Cotonou (Analog Africa No. 44)
Sello: Analog Africa
Año: 2026

Analog Africa recupera en su volumen número 44 la obra de Antoine Dougbé, compositor beninés que se autodenominaba “el primer ministro del Diablo” por su condición de poderoso iniciado vodún. Dougbé nunca cantó ni tocó instrumento alguno en sus grabaciones: su práctica espiritual le impedía usar la voz para la música popular, así que componía las canciones y dejaba los arreglos en manos de Mélomé Clément, mientras Lohento Eskill y Amoussou William ponían la voz. Pese a la reputación intimidante que precedía a Dougbé, el baterista Yehouessi Leopold y el bajista Bentho Gustave, también iniciados vodún, sellaron con él una colaboración de mutuo respeto dentro de la Orchestre Poly-Rythmo de Cotonou. Entre 1977 y 1982 nacieron tres LPs y varios sencillos que sintetizan rumba cubana, son, guitarra congoleña y ritmos ceremoniales vodún en lo que se describe como funk hipnótico de África occidental. Guitarras con fase, percusión que rueda sin pausa, líneas de sintetizador filosas y coros de llamada y respuesta quedan atrapados en grooves extáticos. Dougbé desapareció de la escena musical a comienzos de los ochenta y murió de cirrosis en 1996, en Cotonou.
Artista: ANA ROXANNE
Disco: Poem 1
Sello: Kranky
Año: 2026

ANA ROXANNE regresa con Poem 1, publicado por Kranky en 2026 tras cinco años de silencio discográfico. El disco despoja buena parte del tratamiento electrónico de sus trabajos anteriores y expone a la artista de manera más vulnerable, con la voz como instrumento central y un giro hacia referencias clásicas: el piano gana protagonismo y la sombra de Robert Schumann sobrevuela la escritura de canciones. Las composiciones se despliegan lentas, construidas para un impacto emocional sostenido, mientras técnicas de grabación íntimas capturan hasta la respiración de la intérprete. El resultado evoca la oscuridad cinematográfica de David Lynch y, a la vez, algo del brillo desteñido de los viejos discos de Julie London. “Berceuse in A-flat Minor, Op. 45” se centra en el piano; “One Shall Sleep”, inspirada en Schumann, aborda la pérdida y el duelo; y “Cover Me” funde tradiciones armónicas de los años cincuenta con una estética ambient contemporánea, en un resultado que suena a la vez ajeno y sublime. La comparación obligada pasa por Julee Cruise, Cocteau Twins y Keeley Forsyth, aunque Roxanne construye aquí un territorio propio, más claro y directo que en sus discos anteriores.
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